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Esotérico

Esotérico, si nos atenemos a la definición que nos brinda la Real Academia Española, nos dice que se trata de un adjetivo que significa oculto o reservado. Nos aclara que si se refiere a una cosa, es porque es algo impenetrable o de difícil acceso para la mente. Y que si se refiere a una doctrina, es porque se transmite oralmente solo a los iniciados.

Basándonos, entonces, en esa definición, podemos entender que esotérico es algo que forma parte de un saber secreto, y por ello le será enseñado a un grupo selectamente escogido.

Entonces, si esotérico es un adjetivo que se aplica a un saber secreto, podemos deducir que esos conocimientos secretos conforman lo que llamamos esoterismo.

El esoterismo

Bien, hemos llegado a la conclusión que esotérico es un adjetivo que se aplica al esoterismo, lo cual se define como un conjunto de conocimientos, doctrinas, prácticas y tradiciones que son secretas y solamente se transmiten a un grupo selecto de individuos. Algo similar a lo que estilaban hacer los filósofos de la antigüedad, que transmitían su saber a sus discípulos.

Curiosamente, el término esoterismo no fue utilizado hasta el siglo XIX.

También podemos encontrar que, en este sentido, esoterismo guarda cierta relación con el término hermetismo, dado que tienen una raíz común. Vale recordar que hermético es también un adjetivo que significa impenetrable, inescrutable. El hermetismo es una tradición filosófica basada en unos textos atribuidos a Hermes Trimegisto que surgieron durante la dominación romana de Egipto. Su carácter secreto y el modo de transmitir los conocimientos, lo emparenta estrechamente con el esoterismo, siendo una de sus corrientes más difundidas.

De la misma manera, dentro de las corrientes esotéricas, tenemos a la francmasonería, los rosacruces, la teosofía y los gnósticos entre los más importantes.

Las prácticas esotéricas

Pero no todo el conocimiento esotérico está actualmente fuera del alcance de las masas. Hoy en día podemos reconocer varias prácticas esotéricas en las que no es necesario ser un iniciado, ni recorrer rituales que demuestren que uno es digno de poseer tal conocimiento.

Es importante aclarar que la mayoría de las prácticas esotéricas, por no decir todas, van en contra de la voluntad que Dios manifiesta en sus escrituras.

Entre las más populares, encontramos:

  • Yoga: está palabra deriva del sánscrito y significa unión. Se cree que su práctica, originada en la India, tiene una antigüedad de unos 3.500 años. Se trata de una disciplina que involucra los aspectos físicos, mentales y espirituales del individuo.
  • Tantra: cuenta la tradición que el propio Buda redactó los escritos en los que se basa esta disciplina que busca utilizar el deseo material con el propósito de espiritualidad. De esta manera, sostiene que la realización espiritual se puede alcanzar mediante la transformación ritual del acto sexual. Esta concepción lo ha hecho popular entre las corrientes “New Age”, difundiéndose como Neotantra y que lo reduce solamente a prácticas sexuales.
  • Cabalá: sus adeptos la describen como una herramienta para comprender el mundo en el que habitamos, más allá de lo que percibimos con nuestros cinco sentidos. Se basa exclusivamente en la interpretación mística y alegórica de la Torá, el texto sagrado del pueblo judío. Para los cristianos, equivale a los cinco primeros libros del Antiguo Testamento.
  • Tarot: actualmente, el tarot es la más difundida de las cartomancias, o adivinación mediante la lectura de naipes. Basado en 78 cartas denominadas arcanos mayores y arcanos menores, su origen se remonta al siglo IV. La baraja más antigua que se conoce, perteneció a Filippo María Visconti, duque de Milán entre los años 1412 y 1447.
  • Reiki: si bien esta disciplina nace en Japón a principios del siglo XX, su difusión como pseudociencia y la adaptación cultural en occidente, la han convertido en otra de las prácticas esotéricas populares.
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