El vocablo deísmo proviene del latín Deus que significa “Dios”. Es una creencia racionalista sobre la existencia de un ser supremo. Quienes la practican rechazan la religión tradicional. La palabra es un término que se emplea para llamar a las actitudes que transforman lo divino en algo remoto que es convertido en un Ser Supremo e inalcanzable que no se ocupa de los seres que creó en la tierra.

El deísmo surge como una consecuencia del racionalismo cartesiano, del empirismo, del naturalismo y también del idealismo. La corriente solo se encarga de indicar la creencia que existe un único Dios. El deísmo surgió en Inglaterra y en Francia en los siglos XVII y XVIII.

Deísmo

Voltaire es el representante más conocido del deísmo.

El deísmo está asociado por lo general con la influencia del filósofo de origen francés François-Marie Arouet, más conocido como Voltaire (1694-1778).

Cuáles son las características del deísmo

La persona deísta, tiene una actitud siempre individualista, es decir que cree en su Dios particular y es muy crítica hacia otras religiones y hacia la iglesia. Al mismo tiempo, tiene una actitud laicista. Esto significa que la parte religiosa es íntima y personal y está muy lejos de ser algo social. Por último, una persona que practica el deísmo prefiere lo secular, es decir que lo sagrado pasa a ser parte de supersticiones populares.

En el deísmo no se asocia a la iglesia como algo social donde exista algún tipo de autoridad (como en el caso del Papa para la iglesia Católica) ni tampoco se toman en cuenta las normas o la comunidad relacionada con una creencia o fe en particular.

La primer persona en formular los principios del deismo fue el filósofo inglés Charles Blount (1654 -1693) quien resumió los principios del deísmo en estos 5 puntos:

  1. Solo existe un Dios supremo.
  2. Dios debe ser adorado a la distancia y con temor.
  3. Solo basta profesar admiración hacia el Ser Supremo, no hace falta rezar.
  4. El arrepentimiento de nuestros pecados debe ser solo por nosotros, no por nuestro Dios.
  5. Los malos tienen su castigo y los buenos son premiados.

Se trata de una corriente ideológica que tuvo mucha aceptación en Inglaterra, pues era compatible con el pragmatismo espiritual de los británicos y además respetaba los postulados de la sociología impuesta por el anglicanismo.

El deísmo no acepta varios postulados de la iglesia Cristiana como el misterio de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), la divinidad de Jesús y tampoco los sacramentos, que son el bautismo, la confirmación, la confesión, la unción de los enfermos, el orden sagrado, el matrimonio y la eucaristía, siendo este último el que mayor rechazo presenta.

El deísmo en la literatura

Durante su surgimiento, el deísmo tuvo sus representantes en la literatura. Uno de ellos fue David Hume quien escribió su “Ensayo sobre el entendimiento Humano” en 1690; “Leviathan” de Thomas Hobbes en 1651; en el sarcasmo y las blasfemias de Voltaire y las del filósofo francés Étienne Bonnot Condillac (1715-1780).

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