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Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos es una celebración de la iglesia católica y de la ortodoxa en la que se conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Es la celebración que da inicio a los festejos de la Semana Santa que concluyen con el Domingo de Pascua o de Resurrección. Además, corresponde a la última semana de la Cuaresma cristiana.

El evento en cuestión es mencionado en todos los evangélicos canónicos, es decir el de Marcos (11:1-11), el de Mateo (21:1-11), el de Lucas (19:29-44) y el de Juan (12:12-19). La celebración se realiza con la bendición y el reparto de ramas de palma o, en caso de que no sean árboles del lugar, con las de otros árboles nativos como el boj, el olivo o el sauce. Dichas ramas representan las que la multitud tenía a modo de celebración cuando Cristo atravesó las puertas de Jersusalén.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos es una celebración que anuncia el inicio de la Semana Santa.

Si bien en términos generales se lo conoce como Domingo de Ramos, en muchos lugares también se lo nombra con el árbol que se utiliza, por ejemplo “Domingo de Palmas” o “Domingo de Boj”.

Tradiciones del Domingo de Ramos

Las principales iglesias que abrazan el cristianismo, como ocurre con la ortodoxa, la católica, la luterana, la metodista y la anglicana, reparten ramas de palmas entre sus feligreses. En el caso de los cristianos, estas son bendecidas durante la misa y se las llevan a sus hogares donde las cuelgan junto a adornos católicos o las guardan en sus libros hasta el año siguiente cuando son quemadas por la misma iglesia, pues colocan unas cestas donde los fieles llevan sus ramas. Esta ceremonia sucede durante el martes de carnaval y las cenizas son utilizadas posteriormente en el llamado Miércoles de Ceniza que da inicio a la Cuaresma.

El Domingo de Ramos en la Biblia

El evangelio de Mateo describe a la perfección cómo fue la entrada de Jesús en Jersualén y cómo se comportó el pueblo cuando supieron de su llegada.

Mateo 21:1-11

21 Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos,
2 diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos.
3 Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará.
4 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
5 Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.
6 Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó;
7 y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima.
8 Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
9 Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! !Hosanna en las alturas!
10 Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?
11 Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

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