Ir al contenido

Absolutismo

“El estado soy yo”. Esta es una frase mítica que se le atribuye al rey Luis XIV de Francia, uno de los representantes de la monarquía absoluta. Cita que sin duda es adecuada para comenzar esta definición en la que intentaremos explicar los diversos matices del término absolutismo. El mismo hace referencia a un sistema político donde el representante máximo de la autoridad (generalmente, el rey) goza del privilegio de decidir cualquier asunto de Estado, sin tener que debatirlo con otros delegados del pueblo.

Este concepto se encuentra etimológicamente vinculado al verbo ‘absolver’. Teniendo en cuenta esto podemos decir que aquel que goza de la autoridad máxima no sólo tiene libertad absoluta para dictar las leyes y las condenas, sino que, además, goza de inmunidad, lo cual supone que sus acciones no se encuentran sometidas al escrutinio de esa misma ley que dicta. Cuando surgió el absolutismo se creía que el rey era una especie de enviado divino, con una impronta mágica que le convertía en una especie de superhombre, de ahí que pudiera gozar de tantos privilegios y que el pueblo confiara ciegamente en él.

Diferencias entre absolutismo y totalitarismo

Aunque muchas veces ambos conceptos se utilizan de forma indistinta, entre absolutismo y totalitarismo existe un pequeño pero importante matiz. Mientras que en el absolutismo el poder lo detenta una persona (monarquía absoluta) en el totalitarismo es el Estado el que tiene el poder absoluto; y, si bien el Estado está representado por personas, las mismas forman parte de un grupo.

Otro punto que separa ambos conceptos es la presencia ideológica. Mientras que los totalitarismos se encuentran estrechamente ligados a una mirada filosófico moral, el absolutismo no necesariamente se encuentra vinculado a una ideología. De hecho, como en este caso el poder absoluto lo tiene una persona, dependiendo de si es o no afín a una ideología, esta estará presente en el dictamen de las leyes o no, pero no será la responsable de que dichas leyes se emitan.

Antes de terminar debemos aclarar que el absolutismo, sin embargo, abarca otros planos de la vida social. Podría decirse que un padre que impone a sus hijos una determinada forma de pensar y los obliga a actuar en consecuencia, sin otorgarles la libertad de escoger su propio camino, es absolutista. En estos casos, los lazos no se estrechan por el amor sino a causa del miedo (una especie de temor del padre).

Las consecuencias de este tipo de relaciones familiares en la psique de los hijos pueden ser dolorosas y difíciles de superar a largo plazo. Al igual que ocurre con el absolutismo monárquico, en el absolutismo familiar existe un poder que se concentra en una sola persona, y los hijos (al igual que los súbditos) asumen que todo aquello que el padre decide es para el bien de toda la familia, y lo aceptan, asumiendo que sus malos tratos derivan de la responsabilidad que le impone el ejercicio del poder.

Sinónimos de absolutismo

monarquía absoluta, autocracia, omnipotencia

Sinónimos de absolutismo

democracia, liberalismo, progresismo

Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *