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Estar en la palmera

La frase hecha ‘estar en la palmera’ es originaria de Argentina y sirve para referirse a alguien que se encuentra en una situación económica calamitosa. Su germen se encuentra vinculado a la planta de la familia de las arecáceas y a una vieja tradición argentina ligada a los juegos de azar. Te lo contamos en detalle a continuación.

Antiguamente había en la periferia de Buenos Aires casas antiguas que operaban de forma clandestina como ámbitos de juegos de azar (que se hallaban prohibidos por la ley). En una de las más importante había un patio al fondo que tenía una altísima palmera que surgía de un cantero de ladrillo.

Los jugadores que perdían o que veían que no estaban teniendo mucha suerte, se acercaban a este cantero a fin de tomar aire, reflexionar sobre estrategias o simplemente maldecir su mala suerte. Entonces se indicaba a los jugadores con mala fortuna que se fueran a la palmera, y se bromeaba en torno a eso. Con el tiempo esta simple frase pasó a convertirse en un legado cultural y todos comenzaron a utilizarla para hacer referencia a las penurias económicas. Al día de hoy se dice que ‘alguien está en la palmera’ para expresar que se encuentra totalmente quebrado económicamente.

Otras frases y refranes comunes

Una frase similar a ésta puede ser “estar en la lona”, que hace uso del lenguaje del mundo del boxeo para describir a alguien que se encuentra absolutamente perdido, en materia sentimental y económica. Cuando en este deporte se hace un cuerpo a cuerpo, uno de los jugadores está en la lona cuando es derribado por su contrincante y se prepara para oír la cuenta regresiva que decidirá su suerte, y que generalmente anuncia su derrota. En ese sentido ‘alguien está en la lona’ cuando se encuentra absolutamente acabado y no hay qué ni quién lo salve, en ningún aspecto de su vida, porque no tiene posibilidades de mejorar.

No obstante, como bien lo dice otro refrán “no hay mal que dure cien años”, por lo que lo ideal es, en caso de tener una época de mala fortuna, es decir, al vernos en la palmera o en la lona, que hagamos uso de otro consejo que nos han dejado nuestros ancestros ‘al mal tiempo, buena cara, y con nuestra mejor sonrisa intentemos aprender de las malas experiencias.

Porque ya lo dice otra sentencia, “lo bien aprendido, para siempre es sabido”. En el caso de que se nos haya ocurrido una alternativa, una idea para salir de esta mala racha, lo mejor que podemos hacer es llevarla a cabo, puesto que “por probar, nada se pierde’ y “todo lo que sube tiene que bajar en algún momento”. Así que, a “hacer borrón y cuenta nueva” y a recordar siempre que “la mejor lotería es una buena economía”.

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